Almodóvar vuelve al mejor Almodóvar

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Julieta (España, 2016). Dirección y Guión: Pedro Almodóvar. Fotografía: Jean-Claude Larrieu. Actores: Emma Suárez (Julieta Arcos), Adriana Ugarte (Julieta joven), Inma Cuesta (Ava), Michelle Jenner (Beatriz), Rossy de Palma (Marian), Daniel Grao (Xuan Feijoo), Darío Grandinetti (Lorenzo) y otros

Almodóvar compró los derechos de tres cuentos de la escritora canadiense, premio Nobel de literatura de 2013, a saber: Destino, Pronto, Silencio y amalgamándolos a su manera los usó para escribir el guión del presente film, el último de los veinte de su filmografía. Tenía la idea de hacer una película en inglés que se ubicaría en Nueva York en lugar de las pequeñas poblaciones nevadas donde Munro localiza sus cuentos. Pero finalmente trasladó la acción a Madrid, España. La atracción de Almodóvar hacia los cuentos de Munro, probablemente se deba a que como en los de ella, la mayoría de sus películas giran alrededor de mujeres. Tal como en la narrativa de ella, hay un cierto traslapar entre los temas de ambos creadores tan alejados geográficamente.
Julieta es profesora de mitología griega, ciertos elementos de la mitología griega están entretejidos en la trama del film como en uno de los cuentos de los que Almodóvar extrae la trama. Al principio ella decide dejar Madrid donde vive y pasar a Lisboa junto con su compañero, Lorenzo. Pero como en los melodramas, el destino toma las riendas e interviene en la historia en un encuentro casual en la calle, donde se topa con Bea, compañera de la infancia de su hija, Antía. Por ella se entera que Bea la encontrado y así nos enteramos que la relación de Julieta con su hija se ha cortado hace doce años y Julieta no sabe nada de ella; qué le ha acaecido o dónde vive. Bea le cuenta que Antía se ha casado y que tiene tres hijos.
Ese encuentro casual actúa como detonador y despierta en Julieta todos los sentimientos que tenía reprimidos respecto a su hija y la desaparición súbita de ésta. La herida que Julieta pensaba superada vuelve a abrirse con fuerza porque nunca se había curado en realidad.
Hay un giro intempestivo en la vida de Julieta, cambia de decisión, ya no Lisboa, ya no el fiel Lorenzo, pasa a vivir en el apartamento que compartiera con su hija hasta la desaparición de ésta. Ahí es donde empieza a escribirle a Antía una carta que describe las circunstancias de su vida y la carta se convierte en un largo flashback, una historia dentro de una historia, una película dentro de una película, algo más cercano a los melodramas hollywoodenses clásicos a diferencia de la película que le sirve de marco.
El film dentro del film empieza con un viaje en tren de la joven Julieta, ella también es rubia, la actriz que la encarna, pero al cineasta parece importarle poco que el parecido con la madura sea muy convincente, ya que se trata, como dicho, de una historia dentro de una historia. Enfrente, en el compartimiento, se sienta un hombre mayor que quiere iniciar una conversación con la bella joven, pero ésta se bate en retirada y pasa al restaurante donde se encuentra con el apuesto Xuan y pasa con él la noche después del impacto de un suceso trágico, es el primer pico en el flashback melodramático que crea Almodóvar con su habitual maestría.
Xuan está casado y su mujer se encuentra en estado de coma desde hace unos años. Culpa reprimida que se tomará su venganza a su debido tiempo. El peso de la culpa es un elemento central en los argumentos de los melodramas, sobre todo en lo que concierne a la relación de padres e hijos y especialmente madres e hijas. La culpa en diferentes grados, es la que mueve al film y Almodóvar la dosifica adecuadamente para hacerlo avanzar.
Julieta queda embarazada esa noche y llega a su aldea algunos meses después (hay aquí una perla en la jerga cinematográfica) para comunicarle la noticia y se topa con Marian, una habitual actriz de Almodóvar, la trata con hostilidad y le cuenta que Xuan tiene una relación con Ava, escultora que vive en el pueblo de pescadores. Pero de todos modos luego de la muerte de su esposa, Xuan se casa con Julieta y Antía, encarnada por diversas actrices jóvenes, es la hija que nace.
La culpa del hombre por la traición a su mujer enferma también entra como elemento a través de los padres de Julieta que viven un estado similar, hay ahí un momento emocionante en el contacto de Julieta con su madre, gran escena. La vuelta del elemento reprimido es un poderoso activador en las diversas alternativas de la acción y por supuesto que hay más que el espectador descubrirá a su debido tiempo. .
Almodóvar es un buen director de actores y eso ya es consabido. Vuelve como habitualmente a su estética barroca, su atención al diseño es proverbial y a su gran sensibilidad en lo que concierne a mujeres.

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