Albert Einstein no vio el potencial científico de Israel

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2016

Albert Einstein, físico teórico alemán de origen judío, nacionalizado suizo, austriaco y estadounidense, escribió en 1954 a su amigo científico judío-estadounidense, David Joseph Bohm, quien estaba considerando mudarse a Israel. Albert Einstein no veía el potencial científico en Israel y le advertía a su amigo que no hiciera Aliá a Israel.

La carta, que se mostrará al público por primera vez en un museo que está siendo construido por el ilusionista Uri Geller en Iafo, fue entregada a Geller por Bohm junto con una de las pipas de Einstein. “Israel es intelectualmente vivo e interesante, pero tiene posibilidades muy limitadas”, “Ir allí con la intención de irse en la primera ocasión sería lamentable”, advirtió, escribió Einstein a Bohm.

Dos años antes, en tanto le advertía a su amigo que no se mudara a Israel, Einstein rechazó una oferta del Primer Ministro de Israel, David Ben-Gurión, para servir en el cargo de segundo presidente de Israel, citando su deseo de dedicarse por completo a la ciencia.

Regresó a Gran Bretaña en 1957 para continuar su investigación y descubrió el efecto Aharonov-Bohm, que muestra cómo un campo magnético podría afectar a una región del espacio en la que el campo estaba blindado, aunque su potencial vectorial no se desvaneció allí. Más tarde, fue Bohm quien examinó las habilidades de Uri Geller para la agencia de inteligencia británica MI5.

Bohm, un físico judío que participó en el Proyecto Manhattan para desarrollar la primera bomba atómica, terminó mudándose a Israel en 1955 a pesar de las advertencias de Einstein. Enseñó en el Technion en Haifa durante dos años, y fue en Israel donde conoció a su esposa Sara.■

5 Comentarios

  1. Los genios también se equivocan, en su campo es muy sonado el error que tuvo con la mecánica cuántica al empeñarse en que las partículas cuánticas se debían regir por las mismas fórmulas predecibles que las del mundo macroscópico, pero a día de hoy no hay ni se vislumbra una fórmula que las unifique, fue más un deseo simplificador de Einstein que una realidad. Si Israel le pareció atrasado, durante su gira por Palestina y China en los años 20’s, pocos días después Einstein estuvo en España, según extractos de un artículo de El País, cuando Albert Einstein visitó Madrid, en 1923, una vendedora de castañas lo reconoció por la calle y le gritó “¡Viva el inventor del automóvil!”. El 6 de marzo de 1923: “Al presentarse ante el público que llenaba el aula de la Facultad de Ciencias, el Sr. Einstein fue acogido con una salva de aplausos. Indudablemente, todos los allí reunidos le admirábamos mucho; pero si alguien nos pregunta por qué le admirábamos nos pondrá en un apuro bastante serio”. En el diario El Pueblo del 2 de marzo: “Hemos de confesar que muchos de los concurrentes sacaron de las explicaciones del conferenciante lo que el negro del sermón, como lo demostraba el aspecto del cansancio que sorprendimos en gran número de caras conocidas, y los suspiros de liberación que exhalaron muchos pechos al oír las palabras finales”, escribió Colominas, echando mano de una metáfora racista y habitual en la época. El filósofo Joaquim Xirau Palau estuvo presente en las conferencias en Barcelona. “Del centenar de los concurrentes debía de haber cuatro o cinco que las siguieron perfectamente, quizás una docena adivinarían algo a base de esfuerzos” y el resto no entendía nada, dejó escrito. “No creo que la visita de Einstein sirviera para europeizar la ciencia española. Su viaje no dejó huella. Y la Guerra Civil terminó de borrar su visita. Los franquistas no querían saber nada de Einstein, porque era pacifista y rojo separatista”, opina Glick.

    Fueron los fascistas los que terminaron de rematar la ciencia en España con su dictadura a partir de 1936, aunque ayudados por la Alemania nazi, pero un cero a la izquierda en innovaciones, ni siquiera militares como las nazis. Además de tratar de exterminar a todos los judeo-masones españoles, los que más se preocuparon por educar y culturizar a los españoles, y de asesinar a un buen número de maestros laicos para poner como sustitutos a fascistas sin estudios que los asesinaron, también desmantelaron el Instituto Ramón y Cajal, una institución de cierto prestigio del único Premio Nobel científico español por su investigación de las neuronas, al que consideraban un rojo peligrosos, ya que era masón. Este instituto era el único destino posible para cualquier español científico, acogiendo a especialistas en diferentes materias, pero con la llegada de los fascistas una gran parte se fueron a otros países.

    Se suele oír decir que España quedó muy atrasada con la expulsión de los judíos en 1492 por parte de los Reyes Católicos, y es que el español siente una aversión innata a las matemáticas y al resto de materias de ciencias, en las que suelen ser imprescindibles las matemáticas avanzadas. La Iglesia Católica siempre ha manejado la educación, no le ha interesado nunca la ciencia o sus peligros para su dominio de la sociedad española. Las élites españolas estudian o estafan títulos universitarios de letras, sobre todo la carrera universitaria de Derecho, en menor medida Empresariales o Económicas, para estas al menos aprenden matemáticas, únicamente esta asignatura aparte de las de letras. Se podría afirmar que el atraso científico de España es perpetuo, incluso hoy días se sigue diciendo lo mismo de siempre y los partidos presumen en las elecciones de aumentar el porcentaje ridículo que asignarán a la investigación o la ciencia, pero el español que pretenda triunfar en España ya sabe desde niño que se premia más que nada al sinvergüenza que no sabe hacer ni la O con un canuto.

    • En la época de la visita de Albert Einstein en España estaba ocurriendo un intento de revolución en la educación y cultura, con la Institución Libre de Enseñanza, creada durante la Primera República para sacar del atraso y del analfabetismo a los españoles, en especial la población rural miserable que vivía en condiciones lamentables. Detrás de esta Institución se encontraban conocidos españoles como Ginér de los Rios o el almeriense Nicolás Salmerón, que llegó a ser Primer Ministro pero renunció a las pocas semanas al negarse a firmar penas de muerte, este hecho da una pista del carácter laico, moderno y muy avanzado para su época de la Institución Libre de Enseñanza. Pero su desgracia estaba firmada antes de nacer, no sólo iba en contra del tradicional poder absolutista de la Iglesia Católica, sus miembros estaban relacionados con las ideas liberales, democráticas, y con la masonería, por ejemplo Nicolás Salmerón no fue masón pero se inspiró en la doctrina filosófica del krausismo, prácticamente copiando valores masónicos.

      Tras la dictadura de Primo de Rivera, durante la Segunda República se impulso la labor de la Institución Libre de Enseñanza, durante los periodos de gobiernos de izquierda en los que solía haber varios masones, sobre todo los primeros años antes del deterioro del clima político. Llevaban libros y teatros ambulantes a los pueblos de España, donde muchos no habían visto nunca nada parecido, y lograron bajar un poco las tasas de españoles analfabetos. Principalmente es conocida por los maestros, funcionarios públicos del estado, que impartían una enseñanza gratuita y moderna para todos, estos maestros también son conocidos porque los fascistas se ensañaron con ellos, ya que los que consideraban “rojos”, o judeo-masones igual que sus líderes, muchos fueron fusilados en retaguardia por los falangistas. Para rellenar las plazas que dejaron libres los maestros laicos, la dictadura contrató a fascistas sin estudios, sin ninguna preparación fueron los nuevos maestros funcionarios, con contrato a perpetuidad, que dieron clases a los españoles. La Iglesia Católica tenía su propias redes de enseñanza, en especial los muy intransigentes y beligerantes jesuitas españoles hacía años habían montado un tinglado que abarcaba colegios, universidades, medios de comunicación y editoriales para distribuir sus libros, luego durante la dictadura y hasta hoy día los colegios bajo la batuta de religiosos católicos se diversificaron, los jesuitas prácticamente desaparecieron, extrañamente cuando bien pudieron ser los principales instigadores de la Guerra Civil y el fascismo, sus testigos podrían ser la secta ultra de el Opus Dei, aunque aparte en España existen varias otros grupos de religiosos católicos y sectas ultracatólicas con sus propias redes de enseñanza, sobre todo para las clases altas, como los polémicos Legionarios de Cristo del sacerdote mexicano, sátrapa y pederasta Marcial Macíel, fallecido hace pocos años, sin recibir castigo, bajo la protección de los Papas.

  2. Rep. español: En mis 70 años de vida, jamás he conocido a un solo socialista, comunista o anarquista que tenga 2 cms. de frente, burros y analfabetos como ellos solos, además de la mala leche que gastan (para dar y regalar). Usted es un claro ejemplo de lo que expongo, además miente descaradamente.