25 Horas para cambiar el futuro

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José Ignacio Rodríguez

El resentimiento tiene mala fama, pero sin ese nombrado resentimiento entendido como volver a sentir algo no habría verdadera y genuina esperanza de cambio. El resentimiento es positivo en la medida que nos hacer volver a sentir aquello que no queremos repetir o experimentar. Las veinticinco horas con las que se completa el periodo de espera de Yom Kipur son una experiencia emocional, espiritual y anímica que nos sensibiliza haciéndonos más humanos.

En la ansiada y a veces ansiosa espera de la Sentencia de Yom Kipur pretendemos cambiar el mundo sin darnos cuenta, que primero tenemos que cambiar nosotros. No se trata tanto de cambiar el mundo, que también, sino que el mundo no nos cambie a nosotros. La espera de la Sentencia Anual que el Cielo promulga a todos los seres humanos, incluidos los más inhumanos, pretende que tomemos conciencia de lo que deberíamos ser. Una contradicción entre lo que somos y lo que deberíamos ser, que nos arrastra por la existencia luchando por cambiar o fomentando una dramática indolencia, que paraliza toda buena acción en nosotros.

La falta de nutrientes, por el ayuno de Yom Kipur, el resentimiento positivo y la genuina esperanza se alían para que el resultado de las nombradas veinticinco horas de espera generen un sincero arrepentimiento, que permitan cambiar nuestro futuro. En una época tan hedonista, donde el culto al cuerpo se ha convertido en organizada religión, un cambio de dirección no entra a formar parte de la idiosincrasia materialista en este espacio de tiempo llamado vida. Todos deberíamos saber que no se puede cambiar el futuro sin experimentar ese cambio de dirección en el presente.

El hedonismo y la simbología de las cosas espirituales han convertido las cuestiones de fe en rituales que simbolizan cosas espirituales, pero que no lo son. La falta de sincera religiosidad, también definida como religión pura, permite que parezcamos una cosa y seamos otra. En términos precisos debe definirse como hipocresía o pérfida asimilación, que tantos heridos espirituales está dejando a su paso. Las acciones buenas las hemos cambiado por buenas simbologías que se superponen a los buenos y necesarios ejemplos.

Los símbolos de apariencia religiosa no pueden sustituir al ejemplo más puro y humano que refleja la Verdad establecida por el Cielo. Cuando cambiamos los ejemplos, en forma de buenas acciones por símbolos, desvirtuamos el valor de la humanidad y nos enfrentamos con el mismo Creador. El símbolo es una forma simple de justificar lo que no hacemos tratando de ritualizar algo que solo es posible llevarlo a la práctica, para que sea verdaderamente espiritual.

Los ejemplos prácticos no deberían convertirse en meros símbolos vacíos de contenido. Los símbolos buenos, que también los hay, son los que tienden a hacernos cambiar y a no permanecer inactivos e indiferentes antes las muchas tragedias que asolan este mundo.

En Yom Kipur toda simbología se convierte en buenas acciones que se llevan a la práctica y con las cuales aprendemos por medio del ejemplo. En Las 25 Horas de Yom Kipur aprendemos para enseñar y enseñamos para aprender. El conocimiento no se debe almacenar para quedarse inerte en algún rincón de nuestra mente sin darle otro uso que el de acumular información. Una forma de conocimiento, acumular información, que nos pueden conducir a saber muchas cosas, pero a no hacer nada práctico.

La conocida fiesta automovilística de Las 24 Horas de Le Mans, por citar un último ejemplo didáctico, es una carrera que pone a prueba la resistencia de los pilotos y de los vehículos que allí participan. En las 25 Horas de Yom Kipur se pone a prueba la resistencia física, emocional y espiritual de aquellos que quieren llegar a la meta de cambiar su particular futuro ¿Queremos cambiar el futuro? Cambiemos el presente, renovemos nuestros pensamientos y practiquemos las buenas acciones que transforman también el mundo que nos rodea.

La sentencia ya habrá sido dictada cuando leamos estas líneas, pero aun estaremos a tiempo de corregir nuestras acciones empezando por armar la sucá. A las reiteradamente nombradas 25 Horas de Yom Kipur el Cielo ha añadido varios días de buenas acciones prácticas en Sucot, para que podamos seguir cambiando nuestro futuro ¡Oportunidades no van a faltar!

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